Novela Fantástica

Itzel e Isaac

-!Itzel!- Exclamó con un grito Isaac aquel medio día de verano en la universidad, e Itzel giró su cabeza mostrando una sonrisa llena de inocencia hacia él al momento que ella abandonaba el campo de juego, desde que Itzel se unió al círculo de juego Isaac la catalogó como un ser extraño y único, a él se le hacía muy raro que una señorita de ese tipo se acercara a jugar a la pelota, ya que además en el transcurso del juego se dio cuenta que era algo buena para eso.

Isaac no conocía a Itzel de antes pero logró saber su nombre al momento que un compañero mencionó el nombre dichoso aquel al darle un pase mientras jugaban a la pelota. Isaac al ver que Itzel abandonaba el juego gritó su nombre con la intención de que ella volteara a verlo para que de esa forma el puediera cruzar miradas con ella, y vaya que lo logró.

Aquel día de juego se encontraban juagando a la pelota diez personas pero con la llegada de Itzel fueron once. La forma más usual de jugar aquel juego es tratar de golpear una pelota de tamaño pequeño tejida y rellena de bolas diminutas de plástico, tratar de dominarla sin que caiga al piso y hacer un pase efectivo a alguno de los compañeros que se encuentre jugando. Isaac logró atrapar la mirada benevolente e inocente de aquella señorita porque un tiempo antes o dos él había pensado inmediatamente al verla y sentir su energía que era una joven muy especial, muy bonita y muy bella; y casi inmediatamente después se prometió a si mismo conocerla y amarla.

Isaac era un joven de veinte años, silencioso y serio, pero hiperactivo y alegre a la vez. Siempre le tocaba ser líder y capitán en todos sus equipos de pelota y por esa razón siempre había algún tipo de juego rondando su ser. Itzel es o era según el tiempo en que sea lea esta historia, una jovencita de 18 años muy simpática y muy risueña: por otra parte ella posee o poseía otras dos cualidades muy valiosas, una intelectual y otra artística; ella tenía una sensibilidad tal para resolver problemas filosóficos y psicológicos, y otra tal para ver, apreciar, entender y plasmar objetos artísticos. Estas cuatro cualidades la hacían un ser muy elocuente que socializa fácilmente y a la ves un ser muy retraído y muy misterioso.

Después de sucedido aquel primer encuentro pasó algo de tiempo para que aquellos dos se volvieran a encontrar. Un día de aquellos del mismo verano se toparon comprando dulces en la esquina principal de la escuela, esquina en la cual confluyen todos los caminos. Ahí en esa esquina vendía dulces una señora tarahumara a todo aquel que tuviera antojo de cualquier tipo de golosinas. Aquel día dichoso del segundo encuentro Isaac volvió a exclamar en voz alta: -Itzel!- y ella contesto, -¡Ey, hola!, ¿Que ay?-, -¡Ey hola! Soy Isaac, el otro día estábamos jugando a la pelota, ¿Recuerdas?-, -¡Si! Si recuerdo.-, -¿si verdad?, yo sabía que si, ja, ja!-, -ja ja, pues si.-, -Oye, ¿qué significa tu nombre?, está muy bonito, al igual que su dueña,-, - Es el nombre de una diosa Maya que representa la fertilidad.-, -¡Orale! No pues que interesante tu nombre, que bonito significado tiene, que buena imaginación tuvieron tus padres,-, -¿Si vdd?-, -Si que si-. En lo que terminaron de conversar lo anterior la fila de los dulces cesó e Isaac pronunció lo siguiente: -¿Qué vas a querer Itzel? Yo invito no te preocupes.-, a lo que Itzel respondió, -Yo solo quiero un mazapán Isaac-, -Ok, que sean dos señora porfavor.-. La señora tomo el dinero y le entregó los dos mazapanes a Isaac, a lo que el respondió diciendo: -Muchas gracias ¡Dios la bendiga!-. Inmediatamente después Isaac le entregó su mazapán a Itzel y ella exclamó un gracias que dejo encantado a Isaac. Luego de aquel encantamiento y ya con el paso de retirada de Itzel Isaac logró exclamar: - ¡Ey! ¿A dónde vas?-, -Pues solo voy a caminar hacia allá-, -¿Yo te acompaño si quieres?-, - Ok, está bien-. Aquel día esta nueva pareja de amigos empezó a caminar un camino que se hizo algo constante en sus que haceres, y mientras caminaban aquel camino siguieron hablando lo siguiente: -¿Qué te gusta hacer Itzel?-, -Nosé Isaac, caminar, dibujar, muchas cosas.-, -A mí también me gusta mucho caminar Itzel, fíjate que a veces pienso que podría caminar y caminar eternamente y no me cansaría, más si ando en tan buena compañía como la tuya.-, -Ja ja, ¡Ay, ay! Pues está bien que camines tanto pero yo no caminaría tanto así, je je, nomás lo que es Isaac, no manches.-, -Vale, vale tía, pues si, alomejor tienes razón. ¿Y qué te gusta dibujar Itzel?-, -¡Ay! Pues cosas que se me vienen a la mente, nada en particular Isaac, algo así como diseños y cosas así, cosas como las de mi mochila.-. Después de eso Isaac checó la mochila de Itzel con su mirada desde varios ángulos, y en efecto la mochila de Itzel estaba plagada de diferentes formas y diseños: flores, estrellas, ramas, espirales, nubes, y muchas otras curiosidades se expandían por toda la tela como intentando llenar estéticamente el vacío disponible de la mochila. –¡Qué interesante Itzel!-, exclamo Isaac, -Pues si tú dices, está bien Isaac te creo, ay veces que ni pongo atención en clases por estar dibujando.-, -¡Vale! Que distraída Itzel, yo también de repente dibujo, lo que me pasa más es que a veces me quedo pensando cosas y me distraigo de la clase, pero me gusta mucho pensar, creo que es una forma de trascender el habla y el cuerpo, y creo que todo puede suceder con el solo hecho de pensarlo.-, -¡Orale, qué loco! Ja, ja.-, - ¡Ay ay! ¿Por qué loco tú?-, -Pues nomas, se me hace extraño-, -Pues tú también eres una extrañeza por eso grite tu nombre cuando te conocí, y para verte bien a los ojos, je je.-, -¡Orale! Pues que gritón.-,-¿Si verdad? Ja ja.-. En eso llegaron a otra sección de la escuela al lado este de la misma, lugar donde se encontraba la cafetería, al llegar ahí se sentaron en unas bancas de hierro que hacían juego con una mesa del mismo metal, este juego de mesa estaba afuera de la cafetería y la pareja protagonista duro algo de tiempo ahí sentada sin decirse una palabra, estaban ahí como solos y en silencio mirándose a los ojos hasta que se hizo un ambiente de paz tal que todo a su alrededor se asilencio por varios momentos; a Isaac se le hizo muy extraño el cómo Itzel se quedó en silencio sin molestarse con aquel silencioso suceso ya que antes Isaac había notado muchas veces como muchas personas que él conocía se molestaban e irritaban cuando el silencio invadía el ambiente y como no pasaba ni un instante sin que alguno de ellos rompiera el silencio diciendo cualquier cosa, pero Itzel, Itzel no, Itzel duró mucho más de lo normal en silencio y aun algo más, extraño es que aparte parecía no molestarle en lo más mínimo, ya que ella ni se inmutaba ni se lamentaba, mas bien parecía disfrutarlo. ¡Qué Raro!, pensaba Isaac al ver a Itzel llena de paz y respirando tranquilamente por la boca y la nariz al mismo tiempo, para él aquella boquita tan carnosita había estado respirando no solo aire sino todo lo que los rodeaba. Así, aquel osculo respiratorio hipnotizó a Isaac por varios instantes hasta que Itzel se levantó sin decir una sola palabra. -¡Ey! ¿A dónde Vas?-, dijo Isaac rompiendo el silencio, perdiendo así por primera vez el juego del silencio, pero Itzel no respondió, Isaac se levantó para alcanzarla y al hacerlo le dijo: -¡EY! ¿Porqué te vas sin decir algo?.-, -¡Nose! Nomás nomás,-, -¡Órale! Que trip. ¿Sentiste el silencio de ahorita?-, -Si, ¿Qué crees que haya sido?-, -Nosé, lo que yo sé al respecto, es que o alguien se murió o paso un fantasma, o un ángel, o alguien se enamoró, y otros dicen que cuando el tecolote canta es porque el indio murió.-; y en eso se oyó un tecolote cantar: -¡Uuu, uuu, uuu, uu!-; -Estas loco tú, je je.-, -¿Pues yo que? Es lo que dice la gente.-. En eso doblaron en otra esquina hacia el este y se toparon al padre de Itzel saliendo de unas oficinas ya que era maestro de la escuela, y ella dijo: -Ya me voy Isaac, cuídate, mucho gusto.-, -Igualmente Itzel, cuídate mucho tú también.-. Así ella se fue con su padre e Isaac se sentó en una banca que estaba en ese lugar a ver como se alejaba su nueva amiga, y ya en la lejanía vio como doblaban al sur; Isaac se quedó un rato en silencio y en paz sin pensar, como ausente, en epojé, hasta que el recuerdo de aquella lejana paloma blanca que había ya había desaparecido hace varios instantes lo hizo recuperar la razón.

Después de aquel encuentro empezó a suceder una casualidad muy causal, ellos se empezaron a topar casi siempre en aquella esquina, esquina a la cual llegan todos los caminos y que es el centro de la escuela, ya sea a la hora de receso que era a las 11 AM o a la hora de salida que era a la 1 PM. Una de aquellas veces se toparon a las 10 40 AM en lo que disfrutaban de un intervalo libre entre clases, y después de convivir un rato en la tiendita de la esquina central de dulces emprendieron un nuevo camino hacia el oeste ya que Itzel decidió acompañar a Isaac hasta el salón de su siguiente clase, gesto extraño pareciole a Isaac aquella decisión de Itzel. Mientras caminaban rumbo aquel lugar hablaban lo siguiente: -¿Qué tal tu clase Itzel?-, -Pues aburrida, la verdad casi ni puse atención me la pase dibujando, ¿Tu crees?-, -Si te creo Itzel, deberías de ser diseñadora por que veo que te vistes muy bien y le haces arreglos a tu ropa, y los dibujos que le pintas quedan muy bien en tus telas amiga.- -Si verdad, a veces he pensado lo mismo, a lo mejor algún día si me hago diseñadora Isaac.-, -Si deberías.-, -Después de acabar mi carrera de Psicología lo tendré en cuenta-, -Ja ja, ok ok, oye es la tercera vez que nos vemos y ni sabía qué estudiabas, ni te había preguntado ni tu a mi, yo también estudio psicología.-, -Órale que bien que estudiamos los mismo, ja ja.-, -creo nos llevaremos muy bien entonces.-, -Ya lo creo que si, ¡oye! ¿No crees que hace un poco de calor Isaac?-, -Si, ya está entrando el verano.-, -Si que si.-, -Creo algún día tendremos que ser transparentes, hechos como de plasma puro, algún día seremos así veras Itzel.-, -No pues yo digo que seremos verdes, ya verás.-, -¡ajas! Pues también puede ser, yo tengo el aura verde, ¿y tú?.-, -yo nosé, ¿tu como sabes tú color de aura?.-, -Una vez vi la mía y de repente ya puedo ver la de otras personas.-, -¿Y yo, de que color la tengo Isaac?-, -En estos momentos la tienes roja pero cuando te conoci la tenias amarilla.-, -¡Orale!-. En eso el camino giraba a la derecha pero ellos siguieron derecho, y los dos empezaron a cruzar un jardín boscoso que a su vez era medio grande y medio pequeño. A Isaac le sorprendió que Itzel no siguiera el camino habitual al momento de ir custodiando su paso, ya que la mayoría de las personas seguían el camino habitual sin saber que su camino acostumbrado evitaba una maravilla natural. Isaac había custodiado a muchas otras personas por esos caminos y ninguna hasta ese momento había decidido pasar por ese camino secreto excepto Itzel; ese detalle fue otro detalle único que Isaac fue sumando a una lista interminable de virtudes que poseía Itzel. Cuando ya hubieron pisado el pasto Isaac empezó a hablar diciendo lo siguiente: -¿Con que también te gusta cruzar por el jardín boscoso Itzel eee? ¡Ja Ja! ¡Que Bien! Yo siempre paso por aquí, en vez de seguir el camino normal me gusta imaginar que cuando cruzo por aquí me interno en el bosque para así dejar de lado lo concreto de la vida.-, -Je, a mi también me gusta imaginar eso Isaac, que raro eres.-. -¡Ay ay! Tú también pues. -, -Pues si Isaac, alomejor, porque a mi también me gusta sentir como se siente el cambio de piso, se siente bien bonito el cambio de pisar concreto a pisar pastito pachonsito, y el caminar en medio de los árboles y las plantas ya sea por un ratito o por un ratote, y el pasar nuevamente a lo concreto. -, -Si, es verdad Itzel, creo somos almas gemelas que se amaron y nunca se besaron.-, -Estas loco Isaac.-. En eso se detuvieron un rato en medio de su supuesto bosque observándose entre ellos con un silencio muy fino que palpitaba al son de su amor por la naturaleza. Después de aquella comunión con la naturaleza se oyó lo siguiente: -Ay que hacer un trato Itzel.-, -¿Cuál?-, -Cada vez que pasemos por algún jardín boscoso o estemos en el bosque ay que acordarnos de nosotros aunque no estemos juntos, no solo te pido que te acuerdes de mi sino que pienses en mí, y yo por mi parte te puedo decir que ya lo he empezado hacer, ¿va o qué?-, -Ok, trato hecho.-, -Así, aunque no nos veamos, o no estemos juntos, cada vez que hagamos esto nos acordaremos de nuestra amistad y nos podremos comunicar de alma a alma y de espíritu a espíritu por medio de sueños, pensamientos, ensoñaciones y sensaciones.-, -Ok, está bien, no prometo hacerlo siempre, pero algo intentaré Isaac.-, -Ok-. Luego de aquello tomaron camino para salir del jardín boscoso y ya casi al pisar el concreto Isaac vio a un pequeñísimo caracol arrastrándose por aquella tierra recién abonada y al instante lo levanto diciéndole a Itzel lo siguiente mientras ponía el caracol en su mano: -Mira, te regalo una mascota, es un caracol, dicen que es de muy buena suerte toparte un caracol en tu camino.-; -¡Ay! ¡Que pequeñito! ¿Cómo lo viste Isaac? Está bien bonito, je je. -, -Si verdad, pues nosé, solo voltié y lo vi. ¿Qué nombre le pondrás? -, -¿Qué te parece Caracol?-, -Pues me parece bien pero yo pensé en Babusillo, tu decide.-, -Pues Babosillo estaría mejor, ja ja.-, - Ja ja, pues si esta mejor de hecho.-. Para cuando terminaron de ponerle el nombre ya habían llegado al salón de clases y al llegar a la puerta Isaac dijo lo siguiente: -Buena, ya llegamos, muchas gracias por acompañarme, eres muy amable, es muy bueno caminar en tu presencia. -; -Gracias Isaac, Igualmente, que tengas suerte en tu clase y que aprendas mucho, ¿ok. -, -Ok, vale, me parece bien, bye Itzel, cuídate, nos vemos luego, te veo. -, -Bye Isaac, suerte.-. Después de todo aquello Itzel siguió su camino hacia su siguiente clase, y volvió a pasar por el jardín boscoso, dejó a Babosillo ahí nuevamente en el pasto y se quedó como suspendida en medio del jardín pensando en lo que había dicho Isaac.

Esos caminos y pláticas se hicieron costumbre entre ellos. Un día de aquellos Isaac caminaba pensando en Itzel cuando de repente allá por la cafetería la encontró jugando el mismo juego de pelota con sus compañeros de clases, e Isaac se dio cuenta de que en alguna forma el juego de pelota había tocado a Itzel ya que ella los había invitado a jugar con una nueva pelota que ella acababa de adquirir, Isaac pues se acercó a la pelota y se puso a jugar con ellos. Luego pues se hizo costumbre jugar a la pelota al otro lado de la escuela, así Isaac se aprovechaba de que si sus amigos no estaban jugando en el centro, estarían los amigos de Itzel jugando en el lado este de la escuela.

Así pues en los tiempos de receso Isaac pasaba el tiempo caminando ya sea solo, o con Itzel, y otras veces lo pasaba jugando con sus amigos y otras con los amigos de Itzel. Luego con todo esto la relación sentimental creció. Otro día de aquellos Isaac venía por el camino principal rumbo a la esquina de los dulces pensando en que vería a su amiga Itzel, cuando de repente varios metros antes de llegar a su destino, para ser más preciso como veinte metros antes vio un rayo de luz que dio directamente en su retina izquierda, aquello era no un reflejo ni un destello sino un rayo de luz, cosa que nunca le había sucedido a Isaac y aparte es algo muy difícil de que ocurra; en eso apareció Itzel frente a su mirada y desde entonces la nombro rayito de luz muy pequeño. Isaac se puso muy feliz con aquella señal, ya que para él eso significaba su iniciación a un camino de luz certero; y desde aquel entonces todas las mañanas lo despertaba un rayito de luz a la hora adecuada. Cada mañana Isaac despertaba pues por esa razón pensando en su amiga a la que empezó a llamar Esperanza.



Para recibir la novela completa ya sea electrónica o física contactar vía facebook, Alma Acústica, a Taiyen Urquidi o vía celular y whatsapp del numero (052) 656-3954505 a Mysty Cheetah. Gracias, estamos a sus ordenes.